—¿Cómo te fue? —preguntó Rowena.
Ella estaba sentada en el sofá de la casa, habían hecho una limpieza general con la ayuda de una sirvienta temporal.
A Victoria la tenían en una silla en el comedor que conectaba con la sala, podían estar pendientes de ella a la vez. Le pusieron su sopa de almuerzo, y con temor se la estaba comiendo.
—Me hice valiente, claro está —bufó—. Y terminé siendo amenazado por el puto líder de la mafia. ¿Eso era lo que querías?
Su madre se chasqueó los dientes, ese d