Ya nos habíamos montado en el avión y él no se tardó en quedar dormido
—descarado—las misma personas que nos llevaron hace días estaban acá, pero la diferencia es que ya no era una sola muchacha si no dos, pero ninguna le quitaba la mirada a mi jefe, lo miraban con provocación, lujuria de la misma manera que yo lo miraba cuando lo vi por primera vez el problema es que yo soy más temperamental y no me dejo de la gente ahora estoy embarazada por lo que paso en el bar y tendré que cuidarme demasia