— ¿Quieres nadar un rato? — él le dijo al oído provocándola con una caricia en el cuello y haciéndola estremecer.
— Waylon, no sé nadar, ¿Recuerdas?
Él sonrió juguetón.
— ¡Eso es perfecto! Así puedo enseñarte, y tomarme muchas libertades en nombre de tu aprendizaje — Le dijo recorriendo su cuello con los labios — Vamos, hay unos trajes de baño en tu maleta que quiero quitarte.
— ¿Me los quieres quitar antes de que me los ponga?
Él se encogió de hombros.
— Se vale soñar despierto…
Ella se giró pa