Lucas
—Lucas... Lucas... Oh Dios... estoy tan feliz de que hayas despertado— me decía una voz hermosa y cuando la veía y para mí era como una especie de visión.
Mi esposa se veía completamente nerviosa y desvelada, yo me encontraba en lo que parecía ser una habitación de hospital. No sé cuánto tiempo había pasado, pero en cuanto me intentaba mover sentía que me dolía el pecho.
—Shhh shhh no te muevas, vas a estar bien, pero tuvieron que hacerte una operación y curarte. Pero ya estás fuera de