Lucas
— ¡Ese maldito imbécil me las va a pagar!—
Desde que ella había ido caminando al muelle sin despedirse de mí, me había quedado viendo el punto en donde ella desapareció como un tonto. Y desde el primer momento todo había empezado mal, Ernest la lastimaba, la tocaba sin que ella quisiera, la trataba como si fuese una cosa.
Y peor aún, él estaba convencido de que ella no valía nada y que era de él.
—¡Es un desgraciado imbécil y lo voy a moler a golpes!— gritaba yo mientras Carter me i