Lucas
Juro que si no me detienen soy capaz de incendiar esta estúpida ciudad. Nueva York me había traído más dolores de cabeza que felicidad, aun cuando mi padre había venido conmigo hace ya tantos años, en busca del sueño de hacer dinero y una vida digna. No creo haberla logrado.
— Señor, es simplemente un triste intento de hacerlo perder el control... de molestarlo...— me decía Octavio persiguiéndome.
—¡Pues lo ha logrado con bastante éxito!— le grito.
—Owens llama a mis hombres y a mis a