Lucas
—No sé qué tienes mi amor, lo juro que no sé... pero estás increíblemente fogosa. Ya no sé si debo quitarte el vestido o no... todo lo que haces me enloquece— le digo entre besos.
Llegamos al departamento prácticamente a tropezones. Me gustaba la idea de que estuviéramos en otro lugar, en otro espacio, ahora seguros y dónde podría dedicarme a hacer lo que quisiera con ella.
Sin pensar que nadie nos está viendo ni preocuparme por algún ataque. Podía entregarme completamente a tocarla y