POV: Elías
El dolor palpitaba en mis sienes cuando abrí los ojos. La noche anterior había sido una tortura de relaciones públicas, sonrisas ensayadas y un vacío en el pecho que me asfixiaba. Pero nada me preparó para el nivel de devastación que me aguardaba al cruzar el pasillo hacia la habitación de mi hijo.
Eran las ocho de la mañana. Normalmente, a esta hora, los muros de esta inmensa y fría casa cobraban vida con la risa suave de Mariana o el sonido de los bloques de madera de Matías cayend