POV: Mariana
El jet privado de los Anchorena me dejó en la pista privada de San Francisco poco después del mediodía. El contraste entre la humedad asfixiante de Veracruz y la brisa fría y cortante de California me hizo estremecer, pero no había tiempo para pensar en el clima. Mi mente estaba enfocada en una sola cosa: el laboratorio.
Arthur había asignado a dos hombres de seguridad para que me escoltaran. Les pedí que se quedaran en la camioneta mientras yo entraba al aséptico y blanco edificio