Capítulo 67:
POV: Mariana
El auricular del teléfono de la cocina se sentía frío y pesado contra mi oreja, un contraste brutal con el calor punzante que irradiaba la herida en mi frente.
—¿Perdón? —dije, apenas conteniendo mi confusión.
—Sí, señorita. Estábamos tramitando su visado, como lo pidió el señor Anchorena, y desde la oficina de migración nos indicaron de esta alerta.
La sangre que venía de mi cabeza seguía goteando lentamente, manchando la toalla blanca que Clara me obligaba a sostene