Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba a punto de hacerlo. Estaba a punto de mandarlo todo al diablo, de subirla a esa escalera y besarla hasta que se nos olvidaran los nombres. Había empezado a beber de su propio aire, tan cerca que nuestros labios se rozaban. Pero entonces, la puerta de la biblioteca se abrió.
Nos separamos como si nos hubiera golpeado un rayo. Mariana casi se cae de la escalera, pero se sostuvo del estan







