POV: Elías
—Dime que pare —le advertí, dándole una última oportunidad para salvarse de mí—. Dime que me vaya ahora, porque si te toco... si te toco de verdad, no voy a poder detenerme. No esta vez.
Mariana me miró. Sus ojos brillaban en la oscuridad, feroces y decididos.
—Si te vas —dijo, tomando mis manos y poniéndolas sobre su piel desnuda, bajo la tela de la camiseta, subiéndola hasta su pecho, yo dejando escapar asombros de contención—, te juro que te iré a buscar y romperé tu puerta. No qu