POV: Mariana
El sonido de la pesada puerta de madera de la cocina cerrándose a espaldas de Elías resonó en la inmensa habitación de granito como el eco de un disparo. Me quedé allí, apoyada contra la isla central, con el vaso de agua intacto temblando entre mis manos y el pecho subiendo y bajando de forma errática.
“Te prometo mi vida misma, Mariana. Te prometo el mundo entero a tus pies, a la luz del día”.
Sus palabras seguían flotando en el aire frío, impregnadas de la ferocidad y la desespera