La semana transcurrió como vacacionesen el la Antártida. La frialdad entre el matrimonio era épica, lo peor de todo era que no se veían vientos de cambios. Ese lunes en mañana cuando por primera vez en la casa Wolton todos se encontraron para el desayuno por coincidencia, Mikhail, decidió acabar con la pared de hielo que se propuso poner Zoé.
---Buenos días--- saludo Zoé al sentarse en la mesa.
---Papá, comeré en mi habitación, si no te importa--- el niño sabía que no era santo de devoción de