-- ¿Que sucede?-- le pregutó Zoé a su esposo Mikhail Wolton, al verlo con cara de preocupación.
-- ¿Cielo, hace ya cuanto no reclutamos?-- respondió con una pregunta.
-- No me digas ¿Alguien egocéntrico, mala leche y estupido-- adivinó.
Mikhail río divertido. Su esposa tenía cierta aversión a los hombres ricos. Lo gracioso es que estaba casada con uno. Habían pasado cinco años desde que se casaron y ella aún no lo dejaba de divertir.
-- Es un gran socio ¿Quieres jugar? -- propuso con ojos chis