Los nervios mataban a Evanora, no podía más con las ansías, incluso había aceptado ponerse el vestido que Marcel le había mandado por medio de una de las chicas de servicio, estaba contrariada y creía que nada de esto era realidad, después de todo, lo que estaba a punto de hacer, no era cosa de juego, se iba a enfrentar a un mundo que terminó con la vida de su hermana.
Caminó de un lado a otro hasta que la llamaron, repasó en su mente una y otra vez que todo iba a salir bien esta vez, que nada