Marcel comenzaba a cansarse de aquella situación, no soportaba la idea de que todos los presentes, no dejaran de adular tanto a su nuevo socio, quien ya había firmado el contrato con supervisión de su abogado. Bebió todo su trago hasta que el gran Leroy le puso atención, desde que Evanora se había marchado, fue como si dejara de existir para Leroy.
—Con todo respeto, Marcel —le miró fijo—. Tienes una esposa hermosa.
Marcel tensó el cuerpo. Pero se obligó a sonreír rechinando los dientes.
—Mu