En silencio escucho tu respiración y me siento perdida. Sin control.
Amelia
Tres días después del entierro del señor Falcó, decidimos que lo mejor era mudarnos a la casa familiar de Sebastián, ha pasado una semana desde entonces y aunque al principio mi esposo me había cedido su habitación para mí sola, la verdad es que desde el primer segundo, no podemos permanecer mucho tiempo separados el uno del otro.
Pero ya no es algo meramente sexual, no quiero mentirme a mí misma, pero estoy segura de q