La vida se me escapa de las manos.
Sebastián
El silencio en nuestra habitación es ensordecedor. La cama se siente fría sin ella, toda esta casa reciente su ausencia. Creo que he pasado mil años de pie frente a la ventana, observando hacia el exterior, esperando ver su auto ingresar, mientras sostengo sus anillos en una mano y la nota que me dejó en la otra. No sé cómo pude jurar alguna vez que era inmune a los sentimientos, como pude creerme mejor que esto.
Caí en la trampa de Anastasia y todo