Cada latido es un segundo muerto
Sebastián
El silencio se hace pesado, los amigos de Ethan me miran de vez en vez con el rabillo del ojo y puedo leer con claridad lo que piensan de mí; que soy un estorbo, el eslabón débil de esta operación. A ellos no les importa que sea un hombre exitoso con poder económico, para ellos soy el idiota que olvidara quitarle el seguro al arma cuando llegue el momento de usarla.
Y aunque en mi fuero interior, espero no tener que usarla, si es necesario que lo haga