Mi sangre por la tuya. Eso y más te daría.
Sebastián
La sangre brota espesa y caliente de la herida, empapando todo mi brazo. Duele, arde y me hace apretar los dientes con fuerza. La voz de Olivia me taladra el tímpano cuando les informa a los demás que fui herido, se acerca y me ayuda a quitarme el cuerpo inerte de encima para luego examinarme con atención. Me desgarra la manga y sonríe.
—Tienes suerte, equipaje — pronuncia con satisfacción, solo fue un roce, considéralo tu herida de batalla —a