No me dejes sola, porque me pierdo.
Freya
La tarde se pasó volando sin darme cuenta, solo tuve tiempo para preparar una merienda rápida en lo que Max terminaba con sus tareas. Mi pobre niño luce agotado, pero así tal vez piense mejor antes de decidir no cumplir con sus deberes escolares y camuflarse detrás de su padre. Lo tomo en brazos junto con sus cosas para llevarlo a casa de Sebastián, me gustaría quedarme con él otra noche, pero prefiero hacer las cosas bien y no poner en peligro el tema de la custodia.
Aún es muy pronto para solicitar que un juez reevalúe la sentencia sobre la custodia, aunque ya me dieron el alta para salir de la clínica, debo continuar con las sesiones. Respiro hondo sintiendo que cada minuto con que paso al lado de mi hijo es un poco más de terreno ganado. Salgo del edificio sintiendo que debí haber llamado a Castro para que viniera por nosotros.
Sin embargo, cuando estoy en la calle, el peso de mi hijo se aligera. Su cabecita reposa sobre mis hombros mientr