Dejaré toda mi fuerza si es necesario.
Anastasia
Sebastián me observa desde la esquina, y no sé si su mirada es de reproche, molestia o decepción, solo sé que no aparta la mirada de mí y eso me hace sentir peor de lo que ya me siento. Max está bien, lo sé, solo fue vértigo por la velocidad del juego, le están dando hidratación mediante una vida, pero aun así me mira como si quisiera que yo me disculpara por habernos traído a este cuarto de hospital.
—Lo siento, no fue mi intención hacerle daño