La verdad es lo único que nos puede unir o alejar
Anastasia
El sonido de mi voz hace eco en las paredes mientras espero a que reaccione, pero todo lo que hace es quedarse en silencio sin voltear a verme. Es una tortura estar esperando a que me diga algo, es una locura esperar a que el primer hombre que conozco después de haber salido del infierno, tenga la capacidad de entender que para mí todo esto es difícil. Esperé mucho de Gabriel, me ilusioné con él, pero es claro que no está dispuesto a oír toda la historia. Y al menos esta vez puedo manejarlo, no volveré a ese lugar.
La atmosfera se vuelve densa, pesada. El silencio que nos rodea me hace consciente de cada latido que da mi corazón.
—¿Estás diciendo la verdad? ¿O solo lo dices para que no me vaya? —dice al fin, y aunque su silencio duro solo unos minutos, para mí fue toda una eternidad.
—Lo hago y quiero que me digas aquí y ahora si vas a oír el resto. —Se gira hacia mí, sus ojos están rojos y tiene los puños cerrados con tanta