Capítulo 78: Tendrás que compensarme.
Una fresca noche, la brisa ingresando por las puertas del balcón abiertas.
Cassandra se acercó y las cerró. Suspiró al ver que terminó de ordenar todo en la habitación de las gemelas, dejando algunas cosas listas para el día siguiente.
La mujer rubia se dirigió al anexo en la amplia habitación, donde se ubicaban las camas.
Las dos pequeñas niñas profundamente dormidas.
Cassandra se sentó en el borde de la cama de Clara.
El verlas tranquilas, sus pequeños cuerpecitos envueltos en pijama