—¿Irte con las gemelas? ¿A dónde, Angelo? —le preguntó de inmediato Cassandra.
La mirada dorada, de esa mujer rubia, viéndolo con inquietud.
—Florencia. Recibí una llamada familiar —dijo él fríamente.
Por la expresión de Angelo, Cassandra supo que su exesposo no mentía, aún más… ¡Algo había pasado!
—Pero no… No puedes irte así con las niñas… —expresó ella titubeante— ¿Qué pasará conmigo…? Soy la "niñera".
—Anoche dejaste claro que estás "cansada y harta", quédate aquí y toma unos dí