Esta vez Stacy no fue sola sin avisarle. Lo encontró antes de que se marchara a la finca.
—Voy a encontrarme con Daniella —dijo.
Él se quedó muy quieto.
—¿Dónde?
—En una cafetería. Un lugar público. Un sitio neutral.
—Stacy…
—No te pido permiso —dijo ella—. Te lo digo porque hace unas semanas aprendí algo sobre lo que pasa cuando no lo hago.
Él la miró fijamente durante un largo rato. Calculando. Algo en su mandíbula funcionó, pero no discutió.
—Llévate el número de Noah —dijo finalmente—. Enví