Stacy se quedó helada por un instante. Su corazón latía con fuerza. Le temblaban las manos.
—¿Qué?... ¿Cómo? —preguntó con voz temblorosa—. ¿Qué... qué pasó?
—Se desmayó por problemas cardíacos —respondió él con voz tranquila y firme.
—Lo siento mucho —dijo ella—. Creo que lo mejor es que estés allí a primera hora de la mañana.
—Sí. Yo también lo creo.
—Si necesitas algo esta noche, estaré en mi habitación.
Él la miró fijamente. Precisamente.
—Gracias.
Stacy caminó lentamente hacia su habitació