Habían pasado tres días desde que se abrió la puerta del estudio. Nada había cambiado visiblemente.
Seguían cruzándose por la mañana. Seguían viviendo en la misma casa, pero en pisos diferentes. Seguían yendo a Crestline por separado. Pero algo se sentía diferente en el fondo.
Stacy lo notó como notaba todo lo que había estado sucediendo: en silencio, sin decir nada, archivándolo en algún lugar donde aún no había decidido qué hacer con él.
Se preparó el té en la cocina. Él también se preparó el