Davies convocó la reunión a las dos de la tarde.
No se trataba de una reunión formal de la junta directiva, sino de una sesión informal; de esas en las que no se levantan actas y donde es posible tantear posturas antes de que nadie se comprometa públicamente con ellas.
Había ocho miembros presentes. Harrington llegó el primero; Davies, el último —algo que todos los presentes interpretaron como un gesto deliberado—.
El documento reposaba en el centro de la mesa.
Durante los primeros cuatro minut