Emma caminó hasta que ya no pudo ver el hotel. ¿Qué había hecho? Las últimas veinticuatro horas habían sido las más extrañas de su vida. Se había acostado con un hombre por dinero. ¿Cómo había podido hacer algo así?
«Tienes que superarlo», se dijo a sí misma. «Tienes que seguir adelante».
El reflejo de un escaparate le llamó la atención. Era una mujer hermosa y elegante vestida con ropa de marcas de lujo. Pero llevaba un bolso viejo lleno de ropa vieja. Emma decidió que tenía que quitarse esa r