Había pasado un mes desde que recuperé la conciencia. Víctor estaba completamente convencido de que nunca me dejaría salir de casa, aunque gastara una fortuna en el proceso.
Mandó a preparar un consultorio en la casa para la doctora, estaba completamente equipado, con cada aparato que necesitaría la doctora para mantenerme a mí y a mi bebé a salvo.
Hace dos días la doctora vino y me hizo una ecografía y me negué a saber el sexo del bebé. La verdad es que quiero llevarme una gran sorpresa el día