-Dime donde tienes a Rut, eres un miserable egoísta que solo piensas en ti mismo. No puedo creer que hayas sido capaz de mantenerla encerrada por tanto tiempo, lejos de su familia y de todo lo que ella ama solo por cumplir tu propio capricho – escupí esas palabras con tanta rabia, tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para no caerle encima, a pesar de que tenía su arma apuntándome directamente a la cabeza.
-Rut no está aquí, ¿es que no ves que estoy tan desesperado como tú por encontrarla? –