Han pasado unos cinco días desde que estoy en este lugar. Nunca más he vuelto a ver a Josefina, pero tengo que admitir que me sorprende mucho la forma en que me tratan en este lugar. De hecho, puedo salir al jardín a pesar de que he intentado escaparme siempre que me lo permiten. Siempre terminan sedándome y despierto acostada en la cama, pero no hay seguridad en mi puerta que siempre está abierta. Aunque realmente alrededor de la casa hay más guardias que en una cárcel.
Josefina se está gastan