—¡¿Informantes?! Margaret casi saltó de su asiento. —¿Quién? ¿Quién podría ser? Un ladrón de nuestra propia familia. ¡Necesitamos descubrir la verdad!
En su urgencia, Margaret escudriñó su entorno, intentando discernir la identidad del informante.
—Mamá, mantén la calma. Este ladrón no buscaba dinero ni nuestras vidas, así que debe haber otro motivo. Ralph reflexionó un momento y sugirió: —¿Qué crees que podrían estar buscando?
Margaret frunció el ceño, sumida en sus pensamientos. Algo par