Melanie se levantó bruscamente de su asiento, caminando de un lado a otro como si fuera a ser incapaz de contener su ira si se detenía. Olivia la ignoró, se estiró, se dio la vuelta y volvió a caminar con lentitud hacia el laboratorio, como si no estuviera dispuesta a trabajar.
Melanie finalmente ordenó sus pensamientos y volvió a mirar a Olivia: “De acuerdo, ¿qué quieres? Sean cuales sean tus condiciones, haré lo posible por satisfacerlas”.
En ese justo momento, Melanie tuvo que aguantar