Sentado detrás de un amplio escritorio en la sede de Corporación Tanner, una pared de vidrio casi invisible, impecablemente limpia, permitía que la luz del sol entrara a raudales, creando un ambiente aireado en toda la habitación.
Su mirada se extendió más allá del cristal, absorbiendo el extenso paisaje urbano. Nathaniel reflexionó que ese momento marcaba el cenit de su vida, una posición que merecía con razón.
Sosteniendo una copa de vino llena de un líquido carmesí arremolinado, de rico t