Alexander llevó a Lily a elegir un anillo de diamantes. Un asesor de ventas los condujo a la sala VIP y dos asesores más sacaron dos bandejas con docenas de anillos de diamantes.
—Señor y señora Russell, pueden elegir un anillo de aquí —dijo el asesor de ventas.
Lily miró los anillos, cegada por su brillo. Bajo las luces brillantes, las piedras brillaban intensamente, cada una deslumbrante.
—Puedes elegir —dijo Alexander—. He pedido a los vendedores que reserven lo último y lo más exclusiv