El hombre se sorprendió porque se suponía que Lily estaba en el patio. La puerta estaba cerrada y las paredes tenían casi cinco metros de altura. “¿Ella salió volando de allí?” —pensó el hombre.
Por otro lado, Lily estaba tan concentrada en la materia prima que tenía delante que no se dio cuenta de los demás.
—Aquí está el dinero si no me crees. —Lily sacó su bolso y una pequeña pila de dinero en efectivo y se los puso en la mano a Kasey—. Puedes darme tu dirección y pasaré un día. Firmemos