“Sí”. Edward asintió en respuesta.
“¡Gracias!”. Lily se lo agradeció sinceramente. Sin embargo, esto hizo que Alexander volviera a sentirse celoso. “¿Solo le das las gracias a él? ¿Qué hay de mí?”.
“¡No necesito ser tan cortés contigo!”. Antes de que Alexander pudiera seguir hablando, Lily añadió: “Oye, tú fuiste quien dijo eso”.
‘Parece que he caído en mi propia trampa’, pensó Alexander.
Edward miró a su jefe con sorpresa al ver que Alexander tartamudeaba, incapaz de refutar. ‘Parece que so