Melanie estaba ansiosa. Hacía tiempo que habían llegado, pero Eloise no aparecía.
“No te preocupes. Estoy seguro que está tarde porque tuvo que ocuparse de algo primero”, la consoló Nathaniel en voz baja. Sin embargo, tampoco confiaba en que su madre se presentara.
Después de todo, Eloise no quería reunirse con Melanie, y Nathaniel era quien había insistido en ese encuentro.
Justo cuando estaba a punto de salir de la habitación privada para hacer una llamada, la puerta se abrió, dejando ver