“¿Dónde has estado?”. La voz de Nathaniel sonaba triste, y le provocó escalofríos.
Sintiéndose culpable, Melanie se recogió el pelo detrás de la oreja con torpeza. “¡Fu… fui de excursión al vivero hoy! Aprendí un montón de cosas, todo gracias al Señor Moreau”.
Los engranajes de su cabeza comenzaron a trabajar rápidamente. En lugar de intentar ocultar las cosas, pensó que era mejor decirle la verdad, aunque no completamente. Era mejor hacerlo así que inventarse historias y parecer culpable.
“