Antes de que Melanie pudiera terminar sus palabras, Frank aflojó su agarre sobre ella, dejándola ir. Sin embargo, su rostro mostraba un claro disgusto.
Verlo con esta expresión hizo que Melanie se sintiera aún más ansiosa que antes. “Lo siento, Frank. Yo...”.
Él se volteó para mirarla. El borde de sus gafas reflejaba una luz escalofriante, y su mirada era fría. “Mel, te dije que debes satisfacerme si quieres que tus sueños se hagan realidad. Así no eres divertida, ¿sabes?”.
Él encendió un cig