Alexander la besó y la abrazó, pero se detuvo en el último segundo. Suspiró con vacilación, pero su mano permaneció en la cintura de ella mientras la apretaba.
“Estoy dispuesta. De verdad, y no me arrepentiré”. Lily lo abrazó y le confesó sus pensamientos.
“Lo sé”. Alexander creyó en sus palabras cuando vio la determinación en sus ojos. La abrazó con fuerza y le besó el pelo.
“¿Por qué no estás continuando?”, preguntó Lily con confusión.
“Quiero que suceda en el momento adecuado”. Alexander