“¿Acaso importa su género?”, preguntó él.
¡Cierto! Era imposible razonar con un marido celoso.
“De acuerdo entonces, me honra que el Señor Russell esté muy celoso por mí. Sin embargo…”. Hizo una pausa y le sostuvo la cara con las manos. “También somos seres humanos decentes y debemos ser considerados con los demás. Voy a ver cómo está Jenny. Por favor, pórtate bien por mí, ¿de acuerdo?”.
Ella le dio un ligero beso en los labios y fue a hacer su llamada. Alexander no pudo refutarla, ya q