Ralph quedó desconcertado por la pronta llegada de Heather; se encontró incapaz de evadirla, atrapado cara a cara. La sorpresa brilló en sus ojos cuando preguntó fríamente:
—¿Qué estás haciendo aquí?
Para sus adentros, Ralph pensó:
—Deberías ver la situación en la que me pusiste—, pero no anticipó que ella se sorprendería al ver su brazo herido.
Preocupada, preguntó:
—¿Estás herida?
—Todo es gracias a ti...— Ralph se detuvo ante su expresión y optó por no hacerlo, diciendo: —Está