Ralph se deleitó con su sensación de triunfo mientras Heather le hacía el juego.
Con una sonrisa engreída, caminó hacia el vino tinto que había preparado antes y vertió el líquido en dos vasos. Heather parecía indiferente a sus palabras, como si todo se desarrollara según su plan.
Heather observó sus acciones y lo siguió, pero se detuvo después de un solo paso.
Con dos copas de vino, Ralph la miró y proclamó:
—Por fin estamos logrando nuestros objetivos más importantes. Merece una ce