En la penumbra, Lily experimentó un fuerte viento que soplaba en su dirección.
Se reclinó hacia atrás y se agachó rápidamente, evitando que la palma de su mano atravesara el aire. Se levantó justo a tiempo para recibir otro golpe del atacante.
Sus puños se movían a una velocidad vertiginosa y cada golpe era despiadado y decisivo. Este grupo de personas no parecían ser simples ladrones o secuestradores comunes. Por sus habilidades, parecían más hábiles que los matones que la habían secuestra