24.

—¿Y nunca lo encontraron? —me preguntó mientras yo sorbia por la nariz y negué con la cabeza—, ¡Me cago en la policía de tu país! —respondió molesto golpeando la mesita ratonera de la sala.

Luego de aquella melodramática escena, James insistió en saber a lo que me refería y termine contándole mi historia. De cómo abusaron de mí, (obviando la parte donde divagaba por las cal

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