Abrir los ojos para Charlize fue un poco más fácil, considerando que Matías solo se dedicó a consentirla el día anterior y no la dejó moverse nada más que para ir al baño.
Así es, esa mujer estaba por completo mimada, ella no se quejaba y a Matías, al parecer, le encantaba. Solo esperaba que no fuera esa etapa del enamoramiento, en donde todo era dulce, color rosa y de las mil maravillas.
Matías sigue dormido, por lo que se levanta con mucho cuidado, esa semana le tocan los turnos por la noche